La Copa Libertadores es mi obsesión…
El martes a las 02:30hs salí en un ómnibus hacia SP. Un grupo de gente hincha, buena onda y súper ilusionada. Había desde jóvenes menores a 20 años hasta señoras de más de 60. Apenas salimos, salieron las botellas de whisky, los cantos, truco y flor… El ambiente era ideal y recién a las 6am quedó todo en silencio y todos nos fuimos a dormir. Con paradas para almuerzo, cena y otras yerbas pasaron las 32hs de viaje de ida. El tema de charla fue casi único… LA FINAL DE LA COPA LIBERTADORES… La que va a todas partes… Llegamos a SP y la gente al vernos con camisetas, banderas, gorros, etc. nos hacía llegar su cariño. Los hinchas de San Pablo, Corinthians y Palmeiras nos daban aliento y compartían la alegría con nosotros. Los pocos hinchas de Santos que aparecían se llevaban de recuerdo nuestro “cordial saludo”. Así intercambiando señas desde el denominado “Flama Bus” fuimos llegando al Hotel San Raphael. El hotel ubicado en el centro de SP a unas 15 cuadras de Pacaembú, estaba frente a una plaza que sirvió de centro de reunión para muchos de los que habíamos llegado llenos de esperanza y alegría.
No importa lo que digan los demás…
Llegamos al hotel el miércoles a las 11hs. La expectativa iba creciendo minuto a minuto. Los canales deportivos locales hablaban del partido. Que Martinuccio esto, que Neymar aquello. Todos daban a Santos como lógico favorito. Sin embargo, reconocían que Peñarol es Peñarol. Y que había derribado a poderosos como Inter y Vélez. No tengo claro si es por ser hincha de Peñarol o uruguayo que ir de punto siempre me cae bien. Esta vez no era la excepción. Más allá de todo eso es inexplicable lo que sentía cada vez que hacía zapping y encontraba un canal de deportes brasileño hablando de Peñarol. Éramos noticia y yo de alguna forma me sentía parte de ella. Aquí está la famosa… El hotel estaba en una zona céntrica con 3 o 4 hoteles más muy cerca. De frente había una plaza muy pintoresca que sirvió de punto de reunión para todos los hinchas que estábamos en la zona. A eso de las 16hs empezó el movimiento. Remeras, banderas, alcoholes, truco y más flor… Todos cantando en la calle, por momentos cortando las avenidas y recibiendo el aliento de algunos y puteadas de otros. Hasta había hinchas de Santos en el hotel que sacaban las banderas por las ventanas dando muestras de lo que sería el partido entre tribunas que habría unas horas después. Y entre cantos, fotos, videos y sustancias pasaron las horas, se hicieron las 18:30hs y de pronto todo era silencio, era hora de partir…
Tenes que dejarlo todo por Peñarol…
Subimos al ómnibus, con muchas dudas sobre cómo ir, hasta dónde podíamos llegar y sin tener claro el operativo de seguridad partimos. De a poco nos fuimos acercando y dentro del “Flama Bus” el ambiente era de fiesta. De pronto vimos a lo lejos ese pequeño coliseo…Pacaembú. Pero no era por dónde debíamos llegar así que poco a poco fuimos cerrando las cortinas, apagando las luces e intentando que algo nos haga pasar desapercibidos. Lamentablemente no fue así, creo que el cartel de Buquebus y la chapa que dice Uruguay nos delataron. Inmediatamente recibimos una calurosa bienvenida por parte de los “Santos”. La bienvenida terminó con dos ventanas rotas y varios abollones, por suerte sin heridos. Si alguno se pregunta dónde estaba la policía, la respuesta es mirando desde un costado. Intervino cuándo vio que los impactos dejaron de ser en la chapa y pasaron a los vidrios. Luego de la agitada bienvenida, bajamos y lentamente caminando por las calles de un barrio residencial y de aparente buen nivel, fuimos llegando al lugar en dónde teníamos la cita. Luego de un riguroso control de seguridad ya estábamos adentro…Pacaembú nos recibía…
La gloriosa Amsterdam…
Entramos y era todo una fiesta amarrilla y negra. Bombos, platillos, cámaras y mucha alegría. Después del agitado ingreso parecía que estábamos en casa!!! Si bien se vendieron poco más de 2000 entradas había mucha más gente. La tribuna visitante repleta y todos parados. Me crucé con figuras del folklore local como: Alfredo Etchegaray, el Fata Delgado, Obdulio Trasante, Carlos María Morales y algún otro más que ahora no recuerdo. Luchando contra la gente llegué al lugar en dónde decidí iba a ver el partido. De a poco estaba todo tomando su forma. Entre cantos, bebidas, duelos con los “Santistas” y alguna que otra bomba fue pasando el tiempo. Salió Peñarol a calentar. La gente intercambió cariño con sus héroes y luego…ya estaba todo pronto. ERA HORA DE LA FINAL.
Esta noche cueste lo que cueste…
El partido fue como me lo esperaba. Santos dominando. Un equipo con muy buen manejo de pelota, buenos delanteros, volantes y laterales. Peñarol replegado, marcando con uñas y dientes. Pero con eso en este tipo de partidos no alcanza. Al igual que en Montevideo, nos faltó fútbol. Durante los diferentes partidos de la copa Peñarol mostró que además de defender como un león, tenía 10-15 mins por partido de muy buen fútbol que lo hacía ser incisivo y efectivo. Pero en las finales faltaron esos momentos. Tal vez por lesiones, tal vez por méritos del rival. Probablemente un poco de todo. Igual Peñarol siempre te deja una luz de esperanza y al ponerse 2 a 1 y con los goles errados por Santos parecía que el milagro del empate podía llegar. Para tristeza de muchos y mediocre alegría de otros las cosas terminaron así. Lo que nunca diría es que los jugadores no estuvieron a la altura del partido. Quién dice eso no entiende o mejor dicho no vive el fútbol sino que es un simple espectador, como el que va a un acuario y a través de una pecera mira pasivamente y con CERO pasión lo que sucede del otro lado del vidrio. Este plantel de Peñarol no es grande sino ENORME. Pero cómo es sabido el partido pasó y Santos fue justo ganador y por lo tanto, campeón.
Perdimos la Libertadores pero yo te quiero igual…
Tuvimos que esperar que Santos festeje, levante la copa y sus hinchas se vayan para poder salir. Había un sentimiento raro en el ambiente. Por un lado las lágrimas de la derrota por otro lado el orgullo de haber vuelto. Con la alegría de haber estado en el centro del mundo del fútbol nuevamente. Cuántos pueden decir lo mismo? Cuántos de nosotros vivimos como hinchas conscientes y racionales un momento así? Hasta el 22/6/2011 yo les respondo...NINGUNO!!! Lamentablemente la décima no fue para nosotros. Pero para ganarlas hay que jugarlas señores y el 2011 demostró que Peñarol puede. Por eso vuelvo orgulloso, lleno de alegría y tristeza a la vez.
El regreso…
La vuelta al hotel fue, para variar accidentada y con sacrificio. Parecía que el esfuerzo de la copa se extendía a la vida real. Luego de buscar nuestro maltrecho Flama Bus entre varias decenas de ómnibus nos informan que se había ido. ¿Cómo cuernos íbamos a volver? Los choferes de los otros buses no nos podían llevar, hasta que la policía decidió que “podían”. De manera amable le pidieron a un conductor que nos llevara aunque sea parados y que él nos iba a escoltar para que no hubiese problemas El tema era que los buses contratados por contrato y por seguro no pueden llevar más personas de las que subieron por eso la negativa que con la intervención de la policía se esfumo al igual que el sueño de levantar la copa. A eso de las 3:30hs llegamos al hotel y previo masoquismo repasando jugadas y festejos me fui a dormir. Hay alguna otra anécdota más interesante pero creo que por ahora alcanza como para reflejar lo que sentí y siento. Les dejo algunas imágenes y videos. Tal vez mirando eso puedan acercarse un poco más a lo que viví. Muy parecido a lo que pasó con Uruguay en el mundial pero diferente. Cómo diría una vieja amiga del sudeste asiático: same, same but different. Y este mensaje va para todo aquel que el sayo le siente bien: YO LO VIVÍ, YO LO SUFRÍ, YO ESTUVE AHÍ. Y GRACIAS A TRES A QUE PUEDO SENTIR ESO. OTROS AUNQUE LA GANEN NO LO VAN A SENTIR PORQUE CÓMO DIJE: VIVEN MIRANDO LAS COSAS DESDE EL OTRO LADO DE LA PECERA!!! VIVA PEÑAROL!!! VIVA ESTE PLANTEL QUE DEMOSTRÓ QUE NO ES GRANDE SINO ENORME!!!! SHAZAAAAAAAM!!!!!!!!
SB
http://www.youtube.com/watch?v=DGzln_uhGKs

